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Abogados especialistas en defensa penal

Artículo 24 de la Constitución Española
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Abogados defensa penal

En el ámbito penal, junto con la tutela judicial efectiva, constituye uno de los pilares básicos para la protección de las personas investigadas por un delito

Abogados procesalistas especializados en defensa penal

El derecho de defensa es un principio cuya función es garantizar que toda persona que se enfrente a un proceso penal, lo haga con la seguridad de que este se llevará adelante conforme a la ley, asegurando un resultado justo y equitativo.

Como pilar esencial de nuestro ordenamiento jurídico, hace posible el ejercicio de otras garantías fundamentales, como son las de: guardar silencio, no confesarse culpable y la presunción de inocencia, entre otras…

Para que sea realmente efectivo, resulta imprescindible contar con la asistencia de un abogado penalista experto, capaz de interpretar adecuadamente el procedimiento, diseñar una estrategia de defensa sólida y garantizar la protección de todos los derechos del investigado.

Hemos sido consultados sobre casos muy relevantes

Nuestros especialistas han colaborado en numerosas ocasiones en prensa, televisión y radio
brindando su opinión profesional respecto de casos de gran actualidad

¿Qué es la defensa penal y por qué es un derecho fundamental?

El derecho de defensa es un elemento fundamental del Estado de Derecho. Junto a la tutela judicial efectiva, constituye uno de los pilares básicos de protección del ciudadano, reconocido en el Artículo 24 de la Constitución Española.

Consagrado tanto en la normativa nacional como en instrumentos internacionales, implica, entre otras garantías, la posibilidad de contar con:

  • Asistencia jurídica desde el inicio del procedimiento
  • Acceso a un abogado o defensa técnica que represente los intereses del investigado o acusado
  • Un juicio justo en condiciones de igualdad
  • Posibilidad de proponer y practicar pruebas, y
  • Acceso a la información relevante sobre el proceso, incluidos los hechos imputados y las pruebas existentes en su contra

El derecho de defensa es, por tanto, un pilar esencial de nuestro sistema de justicia. Comprende el conjunto de garantías y facultades jurídicas que asisten a toda persona que interviene en un proceso judicial, permitiéndole defenderse de manera efectiva y contar con la tutela judicial.

Asimismo, el Artículo 119 de la Constitución Española reconoce el derecho a la asistencia jurídica gratuita en los términos que establezca la ley y, en todo caso, para quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar.

Se trata, en definitiva, de un instrumento imprescindible para evitar la indefensión y garantizar la igualdad real entre las partes en el proceso.

Tratados internacionales

Dentro de los instrumentos internacionales que reconocen esta garantía fundamental se encuentran:

  • Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789, adoptada por la Asamblea Nacional Francesa (Preámbulo)
  • Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París el 10 de diciembre de 1948 (Artículos 10 y 11)
  • Convenio para la protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, hecho en Roma el 4 de noviembre de 1950 (Artículo 6)
  • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1966 (Artículo 14.3)

La Ley Orgánica 5/2024, de 11 de noviembre, del Derecho de Defensa

Aunque el derecho de defensa se encontraba claramente reconocido en la Constitución Española y desarrollado por una abundante jurisprudencia del Tribunal Constitucional, y pese a su relevancia en la relación entre la ciudadanía y la Administración de Justicia, la aprobación de una norma que regulase de forma sistemática y expresa su contenido y ejercicio no se ha producido hasta fechas recientes.

En este contexto, se promulga la Ley Orgánica 5/2024, de 11 de noviembre, del Derecho de Defensa, que regula, entre otras materias:

  • La asistencia jurídica y su régimen de funcionamiento
  • Las garantías y deberes de la abogacía
  • Las garantías institucionales para el ejercicio de la abogacía

Reconocimiento extrajudicial

Esta Ley, establece en diversos preceptos, la obligación de garantizar el derecho de defensa también fuera del ámbito jurisdiccional.

En este sentido, la incorpora expresamente a los procedimientos extrajudiciales y a los mecanismos de solución adecuada de controversias reconocidos legalmente.

Tal y como señala en su preámbulo, esta garantía no se limita solo al entorno judicial, sino que resulta igualmente aplicable a otros campos, como los procedimientos arbitrales, administrativos y sancionadores, así como a los mecanismos de resolución alternativa de conflictos.

Principales derechos y garantías regulados en la Ley

La Ley Orgánica 5/2024, regula, principalmente, que las personas deberán tener derecho a:

  • Una asistencia jurídica libre, independiente y de calidad
  • La elección, renuncia y sustitución de su abogado
  • Ser informadas y a acceder al expediente y a los detalles de su caso
  • Ser oídas, a formular alegaciones y a proponer y practicar pruebas
  • Que las resoluciones se redacten en un lenguaje claro y comprensible
  • Contar con la asistencia de intérprete y/o traductor cuando sea necesario
  • Garantías básicas frente a los tribunales y la Administración de Justicia
  • La confidencialidad de las comunicaciones y al secreto profesional
  • Control deontológico y colegial del ejercicio profesional de la abogacía
  • La asistencia jurídica gratuita en caso de insuficiencia de recursos
  • Entre otros…

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Al ponerse en manos de un despacho de abogados procesalistas hay ciertos factores a tener en cuenta

Experiencia

El letrado responsable de su procedimiento, tiene que acreditar una trayectoria en la práctica profesional, capaz de dar respuesta al delito específico al que usted se expone. Solo haberse enfrentado a cientos de casos como el suyo es garantía de cumplir con este requisito.

Comunicación

Un contacto directo con el abogado que lleva su caso desde el principio y en todo momento. La comunicación con el despacho debe ser fácil y responder a sus necesidades como cliente. En este sentido son claves, la rapidez en la respuesta y el uso de un vocabulario sencillo y concreto.

Especialización

Encomendar un problema de índole penal no es algo que pueda hacerse a la ligera. Es importante considerar la participación en casos de gran trascendencia, la dedicación exclusiva al derecho penal, el reconocimiento profesional del bufete y la formación académica de sus integrantes.

Objetividad

Una visión realista y la evaluación honesta de sus posibilidades de éxito son la base de la confianza con su abogado procesalista. La reputación de un letrado se basa entre otras cosas, en su capacidad para no generar falsas expectativas respecto del resultado esperable en cada caso.

Preguntas Frecuentes

¿Quiénes deben respetar la presunción de inocencia?

La presunción de inocencia debe ser respetada por todos, tanto dentro como fuera del proceso penal, dado su carácter de derecho fundamental.

Se trata de un derecho “erga omnes”, lo que significa que vincula a todos los sujetos, sin excepción: poderes públicos, autoridades, jueces y tribunales, así como particulares, empresas y medios de comunicación.

En efecto, no se limita únicamente al ámbito judicial, sino que despliega efectos también en el plano extraprocesal, es decir, antes y al margen del juicio.

Esto implica que cualquier persona sometida a una investigación debe ser tratada como inocente no solo por los órganos jurisdiccionales, sino también en otros contextos sociales o institucionales.

¿Qué es la tutela judicial efectiva?

La tutela judicial efectiva es un derecho fundamental reconocido en el artículo 24 de la Constitución Española que garantiza a todas las personas la posibilidad de acudir a los órganos jurisdiccionales para la defensa de sus legítimos intereses, sin que en ningún caso pueda producirse indefensión.

Dado que los particulares no pueden ejercer la fuerza por sí mismos ni imponer sus pretensiones frente a otros, corresponde al Estado, a través de los Juzgados y Tribunales, la función exclusiva de administrar justicia.

Desde el punto de vista de su contenido, se ha perfilado como un conjunto de garantías, entre las que destaca principalmente el derecho a:

  • El libre acceso a los Jueces y Tribunales
  • Obtener un fallo por su parte
  • Que esa resolución se cumpla

Además, comprende otros elementos relevantes, como la posibilidad de utilizar los medios de prueba que se consideren pertinentes, la defensa y asistencia letrada, y el acceso a un proceso con todas las garantías.

¿Para qué sirven los derechos fundamentales en el proceso penal?

Los derechos fundamentales en el procedimiento penal tienen como finalidad principal garantizar que el ejercicio del poder punitivo del Estado se realice dentro de unos límites legales y respetando las garantías básicas de las personas sometidas a dicho proceso.

En este sentido, actúan como un conjunto de salvaguardas frente a posibles abusos, protegiendo especialmente a quien ocupa la posición de investigado o acusado, que es la parte más expuesta frente al ius puniendi estatal (Sin dejar de lado la legitimidad de la actuación judicial y la protección de las demás partes, como la víctima)

Su función es asegurar que la persecución de los delitos, se lleve a cabo con pleno respeto a principios como la legalidad, la presunción de inocencia, el derecho de defensa y el debido proceso.

¿Hasta cuándo se considera que alguien es inocente?

La presunción de inocencia se mantiene hasta que exista una sentencia condenatoria firme, es decir, una resolución judicial que ya no pueda ser recurrida por las vías ordinarias y que declare la culpabilidad de la persona.

En consecuencia, toda persona sometida a una investigación penal debe ser considerada y tratada como inocente desde el inicio mismo de las actuaciones, incluso antes de que se le haya comunicado formalmente su condición de investigada o acusada.

Esto implica que no pueden adoptarse medidas ni realizarse afirmaciones que supongan anticipar su culpabilidad.

¿Guardar silencio es una buena estrategia de defensa?

Guardar silencio forma parte del derecho de defensa y está expresamente reconocido en el Artículo 118 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

En virtud de este precepto, toda persona investigada o acusada puede no declarar, o bien responder solo a aquellas preguntas que considere oportunas, sin que ello pueda perjudicarle desvirtuando su presunción de inocencia.

Ahora bien, desde un punto de vista estratégico, guardar silencio no es siempre ni automáticamente la mejor opción, sino que depende de las circunstancias concretas del caso.

Se trata de una decisión que debe valorarse cuidadosamente junto con el abogado que dirige la defensa, atendiendo a factores como la solidez de las pruebas existentes, el momento procesal o la coherencia de la versión de los hechos.

Sin embargo, en la práctica, no puede ignorarse que los jueces son personas y que el silencio absoluto puede generar determinadas percepciones subjetivas, especialmente en contextos como el juicio por jurado.

¿Qué son las dilaciones indebidas?

Las dilaciones indebidas hacen referencia a retrasos injustificados en la tramitación de un proceso judicial, que vulneran el derecho fundamental de toda persona a que su causa sea resuelta en un plazo razonable.

Su apreciación da lugar a posibles efectos jurídicos, como la atenuación de la pena en el ámbito penal o incluso la consideración de una vulneración de garantías fundamentales.

Reconocido en el Artículo 24 de la Constitución Española, se conecta con la exigencia de que los procedimientos, especialmente en el ámbito penal, no se prolonguen más allá de lo necesario sin causa justificada.

No obstante, no todo retraso constituye una dilación indebida. Para determinar si existe tal vulneración, es necesario analizar las circunstancias concretas del caso, como son:

  • La complejidad del asunto
  • La duración habitual de procedimientos similares
  • La conducta de las partes implicadas
  • La actuación del órgano judicial

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