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Las Fuentes del Derecho Penal

Las Fuentes del Derecho


 

El Código Civil Español define las fuentes del derecho con carácter general. Estas fuentes establecidas en su artículo 1 son: la ley, la costumbre, los principios generales del derecho y las normas jurídicas contenidas en los tratados internacionales cuando se hayan incorporado al ordenamiento interno mediante su publicación en el BOE.

Si bien la jurisprudencia no es considerada una fuente del derecho, la jurisprudencia del Tribunal Supremo complementa e interpreta el ordenamiento jurídico, al interpretar y aplicar la Ley, la costumbre y los principios generales del derecho.

Las Fuentes del Derecho Penal

Las Fuentes del Derecho Penal

 

Las Fuentes del Derecho Penal


 

El principio de legalidad y la reserva de ley orgánica, limitan a las fuentes del derecho penal con carácter particular, en materia de derechos fundamentales y libertades públicas.

En la Constitución Española encontramos el principio de legalidad incorporado, en su art. 9.3 “la Constitución garantiza el principio de legalidad” y en su art. 25.1 “Nadie puede ser condenado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito o falta o infracción administrativa según la legislación vigente en aquel momento”.

El art. 81 de la CE, perteneciente al capitulo II de la elaboración de las leyes, determina que: 1. Son leyes orgánicas las relativas al desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, las que aprueben los Estatutos de Autonomía y el régimen electoral general y las demás previstas en la Constitución. 2. La aprobación, modificación o derogación de las leyes orgánicas exigirá mayoría absoluta del Congreso, en una votación final sobre el conjunto del proyecto.

El marco que nos presentan estos principios y normativas a la aplicación de las fuentes del derecho en concreto en el derecho penal, las limitan en este ámbito. Por ejemplo los decretos-ley en principio no son leyes bajo el prisma del principio de legalidad, pudiendo únicamente ser fuente del derecho penal cuando respeten la limitación de que no pueden crear figuras constitutivas de delito ni establecer o agravar penas.

La costumbre puede ser una de las fuentes del derecho penal, por ejemplo cuando en base a ella se regula una actividad o el ejercicio legítimo de un derecho, pero la costumbre no puede establecer delitos, ni determinar penas, ya que también le limita el principio de legalidad. Esta limitación aplica también para el caso de la costumbre internacional como fuente del derecho.

Los principios generales del derecho al regir en defecto de ley o costumbre, y la tutela del principio de legalidad hace que estos principios difícilmente actúen como fuente del derecho penal, lo que no quita entre otras funciones, su rol esencial en la interpretación del Derecho.

Por último, como hemos dicho al principio, las normas jurídicas contenidas en los tratados internacionales, solo son consideradas fuente del derecho cuando se hayan incorporado al ordenamiento interno mediante su publicación en el BOE. Pero aun así no estaremos ante una ley formal capaz de crear una figura delictiva, determinar una pena, medida de seguridad, o agravar las mismas. Por lo dicho anteriormente y dado que los tratados internacionales no definen las penas aplicables, las cuestiones planteadas requieren en cualquier caso de una ley orgánica que las incorpore al ordenamiento de manera formal.